Casa Árabe

Todo apuntaba a que ese iba a ser un domingo de bajo perfil, es decir, casero, casero. Hasta que mi hija mayor me dijo: “Papá, me aburro”. Entonces nos pusimos a buscar qué podíamos hacer y pensamos en ir al Retiro, pero antes le pedí a mi familia entrar a la Casa Árabe y ver la exposición que estaban ofreciendo.

No sé cuántas decenas de veces habría pasado por delante de la Casa Árabe, pero nunca me había decidido a entrar. Un pecado para una persona que se mueve en el campo cultural y que tiene clientes que trabajan allí. Por fin ese día me decidí, arrastrando a mi familia.

Nada más llegar nos llevamos una gran sorpresa: “por seguridad, con el carrito del bebé no entran”. What? Y yo preguntaba: ¿y una persona mayor en silla de ruedas tampoco? Mi sorpresa aumentó cuando sólo mi hija mayor y yo procedemos a entrar y no me dicen nada de la mochila que llevaba en mi espalda. Al final, tanto a mi mujer como a nuestro bebé, les dejaron entrar porque se puso a llover. ¡Todavía no salgo de mi asombro! ¡Vaya manera de alejar a las familias de la cultura, en un lugar pagado por todos los españoles!

El resto, espectacular. El edificio, neomudéjar, magnífico y completamente reformado. Todo limpísimo. Cuenta además con una pequeña pero bien trabajada librería. La actividad cultural es muy amplia y de calidad, como de calidad es la selección de libros con temática árabe y que se recoge en un catálogo.

La exposición, recomendable. Su título: “Libertad e innovación. Caligrafía árabe contemporánea”


  1. alfredo

    11 diciembre

    Como arquitecto estoy totalmente de acuerdo contigo.
    La rehabiliación ha sido bastante cuidadosa y han logrado un espacio muy interesante.
    Muy recomendable también sus ciclos de cine.
    Ah!, y cómo no! no os podéis ir sin probar el té y los pastelillos en su cafetería (planta baja).

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